MEDICAMENTOS REGULADORES PARA EL DESBALANCE SEROTONINICO Y ENDORFINICO (Parte #5)

MEDICAMENTOS Y SU ACCION SOBRE LOS NEUROTRANSMISORES


Un equipo científico internacional evidenció que el ácido D-aspártico (D-Asp) es un nuevo neurotransmisor que puede tener un uso terapéutico en la lucha contra enfermedades neurológicas, como el Parkinson o la esquizofrenia.

El D-Asp es una aminoácido descubierto en 1977 en el cerebro de los pulpos, las sepias y los calamares por el grupo del profesor Antimo D'Aniello, del departamento de Neurobiología de la Estación Zoológica Antón Dohrn, de Nápoles, Italia.

A partir de esa fecha ha proseguido la investigación de la molécula, pero el artículo publicado en The Journal of the Federation of American Societies for Experimental Biology describe, por primera vez, la actividad del D-Asp como neurotransmisor en dos especies animales muy distantes desde el punto de vista evolutivo: la rata común (Rattus novergicus) y el calamar (Loligo vulgaris).

A cargo de la investigación, el profesor D'Aniello especificó que hace más de 40 años se descubrieron los primeros neurotransmisores químicos, pero hasta ahora ninguna investigación había detallado una contribución tan sencilla e innovadora como la de este trabajo. El D-Asp no es diferente de otros neurotransmisores clásicos del tipo de los aminoácidos, como la serina o el glutamato.

Los neurotransmisores constituyen moléculas que transportan la señal química al sistema nervioso. La transmisión sináptica, sea eléctrica o química, tiene lugar mediante 20 neurotransmisores químicos, que pueden ser del tipo de los aminoácidos (L-glutamato, ácido gamma-aminobutírico), péptidos (dopamina, noradrenalina, vasopresina, insulina), aminas (adrenalina, serotonina) o gaseosos (óxido de nitrógeno, ácido sulfhídrico).


Explica D'Aniello que el D-Asp se ajustó a todos los aspectos que caracterizan las moléculas biológicas con actividad neurotransmisora, por ejemplo, que se encontrara en altas concentraciones en vesículas sinápticas de la terminación axonal, entre otras

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Lo cierto es que el D-Asp desempeña un papel importante en las fases iniciales de desarrollo del sistema nervioso central en vertebrados e invertebrados. Al inicio de la vida embrionaria del humano, el ratón y el pollo se genera en gran cantidad en el cerebro, aunque después del nacimiento su concentración decae a niveles mínimos y se mantiene así durante la edad adulta.

Todo parece indicar que esa molécula está implicada en el proceso de aprendizaje y en la memoria de las ratas, y mejora la capacidad cognitiva de los animales en diferentes experimentos.

Según el catedrático Jordi García-Fernández, la investigación básica ayuda a hacer avances en la vertiente aplicada, al describir nuevos mecanismos funcionales que explican la compleja maquinaria biológica del sistema nervioso.

Hasta hoy, el equipo de especialistas en genética ha contribuido al estudio del contenido de D-Asp en el sistema nervioso de los modelos animales, los análisis inmunohistoquímico y el estudio comparado del trabajo científico.

Aunque a corto plazo no se ha previsto ningún análisis del D-Asp en humanos, los expertos han marcado un reto en la agenda: aislar el receptor específico del D-Asp, un hito que podría significar un paso adelante en el ámbito terapéutico.