COMPRESION DE LA MEDULA ESPINAL (Sección 2)

COMPFRENSION DE LA MEDULA ESPINAL
Normalmente la médula espinal está protegida por la columna vertebral, pero ciertas enfermedades pueden comprimirla y alterar su función normal. La compresión medular puede ser de origen traumático (por rotura de una vértebra u otro hueso de la columna, o por rotura de uno o más de los discos cartilaginosos intervertebrales), infeccioso (absceso medular) o tumoral vertebral (un tumor en la médula espinal o en la columna). La causa de la compresión medular repentina se debe generalmente a un traumatismo o a una hemorragia, pero también puede ser consecuencia de una infección o de un tumor. También puede producirse una compresión a causa de un vaso sanguíneo anormal (malformación arteriovenosa).

DELIMITACION DEL AREA LESIONADA DE LA COLUMNA VERTEBRAL
La columna vertebral está dividida en 4 áreas: cervical (cuello), torácica (pecho), lumbar (parte baja de la espalda) y sacro (coxis). Cada área se designa con una letra (C, T, L o S). Las vértebras dentro de cada área de la columna se numeran empezando por arriba. Por ejemplo, la primera vértebra dentro de la columna cervical se designa C1, la segunda dentro de la columna cervical C2, la segunda dentro de la columna torácica T2, la cuarta dentro de la columna lumbar L4, y así sucesivamente.
Los nervios salen de la columna vertebral y se dirigen hacia áreas específicas del cuerpo. Al detectar dónde la persona experimenta debilidad, parálisis o pérdida de función (y por ende, lesión nerviosa) el médico puede buscar y encontrar el lugar exacto de la lesión de la columna.

Síntomas
El área medular lesionada determinará las funciones sensitivas y motoras afectadas. Lo más probable es que por debajo del nivel de la lesión se desarrolle debilidad o parálisis, y una disminución o una pérdida completa de la sensibilidad.
Un tumor o una infección dentro de la médula espinal o alrededor de la misma ejercerá una presión creciente en ella, produciendo dolor y sensibilidad en el lugar de la compresión, así como debilidad y cambios sensitivos A medida que la compresión empeora, el dolor y la debilidad evolucionan hacia la parálisis y la pérdida de sensibilidad, todo ello en el transcurso de días o semanas. Sin embargo, si se interrumpe el flujo sanguíneo a la médula puede producirse parálisis y pérdida de sensibilidad en cuestión de minutos. La compresión medular que se produce más lentamente a menudo se debe a anomalías en los huesos a causa de una artrosis o de tumores de muy lento crecimiento; la persona afectada puede que no tenga dolor, y a lo largo de los meses aparecen trastornos sensitivos (por ejemplo, hormigueo) y debilidad progresiva.

EFECTOS DE UNA LESION ESPINAL



Diagnóstico
Gracias a la organización específica de los nervios de la médula espinal, los médicos pueden determinar cuál es la zona afectada mediante la evaluación de los síntomas y la exploración física. Por ejemplo, una afectación medular hacia la mitad del tórax puede producir debilidad motora y entumecimientos en una pierna pero no en el brazo y, además, puede afectar a la función de la vejiga urinaria y de los intestinos. La persona puede tener una sensación de malestar en forma de cinturón a la altura de la lesión medular.
La tomografía computadorizada (TC) o la resonancia magnética (RM) suelen poner de manifiesto la localización de la compresión e incluso pueden indicar su causa. También se puede realizar una mielografía para determinar, mediante la inyección de un material de contraste y posterior estudio radiológico, dónde se encuentra la parte comprimida, puesto que el contraste se ve comprimido o pellizcado. Esta prueba es algo más compleja que la TC o la RM y también más incómoda, pero es la de mayor precisión cuando todavía existen dudas después de los resultados de estas exploraciones.
La TC y la RM pueden poner de manifiesto cualquier fractura, colapso o dislocación de una vértebra, una rotura del disco intervertebral, un crecimiento óseo, una hemorragia, un absceso o un tumor. En ocasiones, es necesario realizar más pruebas. Por ejemplo, si se detecta un crecimiento óseo anormal, será necesaria una biopsia para determinar si se trata de un cáncer.