CONOCIMIENTO MEDICO BIBLICO (5)

MEDICINA HEBREA

La mayor parte del conocimiento que se tiene de la medicina hebrea durante el primer milenio antes de Cristo proviene del Antiguo Testamento de la Biblia.




 

En él se citan varias leyes y rituales relacionados con la salud, tales como el aislamiento de personas infectadas (Levítico 13:45-46), lavarse tras manipular cuerpos difuntos (Números 19:11-19) y el entierro de los excrementos lejos de las viviendas (Deuteronomio 23:12-13).

Los mandatos incluyen profilaxis y supresión de epidemias, supresión de enfermedades venéreas y prostitución, cuidado de la piel, baños, alimentación, vivienda y ropas, regulación del trabajo, sexualidad, disciplina, etc.
Muchos de estos mandatos tienen una base racional, tales como el descanso del Sabbat, la circuncisión, leyes relativas a la alimentación (prohibición de la sangre y del cerdo), medidas relativas a la menstruación, parturientas y enfermos de gonorrea, aislamiento de leprosos, e higiene del hogar.

INDIA

Hacia el siglo IV d. C. fue escrito el Súshruta samhitá, que contiene referencias al texto Áiur vedá (‘la verdad acerca de la longevidad’), que se considera el texto más antiguo sobre medicina en la India. Éste veía la salud como la armonía entre cuerpo, mente y espíritu.

Los dos textos más famosos de este sistema pertenecen a las escuelas de Cháraka y Súshruta.
Según Cháraka, ni la salud ni la enfermedad están predeterminadas (lo cual contradecía la doctrina del karma predominante en el hinduismo de la época), y la vida puede ser alargada con algo de esfuerzo.
Por otra parte, Súshruta entiende la medicina como el conjunto de técnicas útiles para curar las enfermedades, proteger la salud y alargar la vida.

El Áiur vedá comprende ocho disciplinas diferentes:
• kaya chikitsa (medicina interna)
• shalya chikitsa (cirugía y anatomía)
• shalakya chikitsa (otorrinolaringología)
• kaumara bhritya (pediatría)
• bhuta vidya (psiquiatría)
• agada tantra (toxicología)
• rasayana (ciencia del rejuvenecimiento)
• vaji karana (ciencia de la fertilidad)

 

 

Además del aprendizaje de estas disciplinas, el Áiur vedá exigía el conocimiento de diez artes indispensables para la preparación y aplicación de las medicinas, a saber:
• destilación
• habilidades operativas
• cocina
• horticultura
• metalurgia
• manufactura del azúcar
• farmacia
• análisis y separación de minerales
• composición de metales
• preparación de álcalis.

Determinadas enseñanzas se realizaban durante la instrucción de las materias clínicas más importantes. Por ejemplo, la enseñanza de anatomía era parte de la enseñanza de cirugía, el aprendizaje de embriología era parte del entrenamiento en pediatría y obstetricia, y el conocimiento de fisiología y patología se derivaba de la enseñanza de las asignaturas clínicas.[
Al finalizar la iniciación, el gurú se dirigía en tono solemne a sus estudiantes para encaminarlos hacia una vida de castidad, honestidad y vegetarianismo.
Se esperaba del estudiante que se dedicara en cuerpo y alma a los enfermos; que no traicionara ningún paciente envenenándolo en beneficio propio; que se vistiera de manera modesta y que evitara darse a la bebida; que tuviera autocontrol y que moderara sus palabras; que constantemente se esforzara en mejorar su conocimiento y sus habilidades técnicas; que fuera amable y modesto en casa del enfermo, prestando máxima dedicación al paciente; que no difundiera datos sobre el enfermo o su familia; y que si no preveía la curación, que se lo guardara para sí mismo si lo contrario pudiere causar daño a los más allegados.

Estos preceptos son parecidos a los del juramento hipocrático.

Se desconoce la duración de la formación de médico.

El médico se formaba gracias a los textos, a la observación directa (prati aksha) y a la inferencia (anumana). Además, los vaidyas concertaban reuniones donde se intercambiaban sus propias experiencias.

El conocimiento sigue el patrón cósmico-religioso unificador propio de esta cultura: se describían 360 huesos, como los días del año.

Se trata de conectar e interrelacionar todo, al igual que sucede en la medicina tradicional china. Y, como en ésta, se creía que todo cuanto existía estaba hecho de sólo cinco elementos (mahá bhutá): tierra, agua, fuego, aire y éter.
Creían también que el cuerpo estaba formado por la combinación de ‘tres humores’ tri doshá (parecidos a los «humores» de la medicina griega):
• vata (‘aire’)
• pittá (‘bilis’), hecho principalmente de fuego (presumiblemente porque la bilis —al ser muy alcalina— genera ardor)
• kapha (‘moco’), constituido principalmente por agua.

Las diferentes combinaciones entre ellos daban lugar a los diferentes fluidos y tejidos del cuerpo humano, y la alteración de su equilibrio natural daba origen a la enfermedad.